Libertad, qué bonito nombre

Ser libre, ser quien quieres ser, donde, como y cuando quieras… sin miedo, porque la libertad con miedo ya no es libertad.

Todos deberíamos de sentirnos así, libres de tener nuestros propios pensamientos, libres de vestirnos como nos salga de donde yo te diga, libres de hacer lo que nos gusta, libres de juntarnos con quien nos de la gana sin tener miedo del qué dirán. También ser libres de andar por donde sea tranquilamente, y sobre todo, ser libres sin tener miedo a que alguien nos pueda arrebatar esa libertad.

Suena muy bien ¿eh?, sí, Pero desgraciadamente hoy en día… ¿Realmente somos libres?

Bueno, se podría debatir durante horas sobre esta palabra porque da para hablar de muchas cosas, lo sé, pero yo sé por donde quiero tirar hoy.

Yo quiero hablar de la libertad de salir por ahí sin miedo, de volver a casa sola libre y sin temor a que alguien aparezca y me haga daño, a que alguien me arrebate mi libertad. De salir por ahí y vestirme como me de la maldita gana y que por ir de una forma u otra no se piensen que tienen el derecho de hacer lo que quieran conmigo. No es no y siempre será ¡No!

Cuántas veces habremos vuelto solas de una fiesta y por miedo a que aparezca alguien y nos haga algo hemos acabado llamando o escribiendo a alguna amiga, tener las llaves de casa en la mano, ir a paso rápido o incluso tener el número de emergencias marcado por si acaso… ¿No os suena esto?, y mil ejemplos más, claro.

Y sí, es así, no estoy exagerando ni un poquito, hoy en día, qué quieres que te diga, ya no sabes qué esperar, cada dos por tres salen noticias así, y la lista de víctimas no para, desgraciadamente. Ni va a parar si en esta sociedad de mierda en vez de enseñar a no violar nos quieren enseñar a nosotras a cuidarnos para que no nos violen. Y eso queridos, es hacernos menos libres.

Hay gente mala ahí fuera, sí,  bueno, qué digo gente, gente no, son monstruos, que no tienen otro nombre, monstruos que son capaces de arrebatar tu libertad de un momento a otro, monstruos que te pueden hacer mucho daño y que sin duda son capaces de robarte incluso la vida, porque sí, porque así lo han decidido.

Y no lo entiendo y nunca lo entenderé. Cada caso que conozco y escucho me angustia aún más, me desgarra y me hiere, porque todos somos ellas, cualquiera de nosotras podríamos pasar por lo mismo… yo, tú, tu hermana, la de al lado, cualquiera.

¡Basta ya!, esto no tendría que ser así… Quiero sentirme totalmente libre, no me quiero preocupar por estos monstruos, por ir sola, no quiero sentir miedo. ¡Quiero vivir tranquilamente!

Y claro que por estos personajes no voy a dejar de vivir mi vida ni de hacer las cosas que me gustan, vestirme como a mí me da la gana, ni nada parecido, ¡faltaría más!, pero ojalá que todo esto fuese una maldita pesadilla…

Pero no, desgraciadamente no. De momento es una realidad… una realidad de mierda que no se acaba.

Con labios color pasión.

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